Ángela Lara Hernández. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética.
La celiaquía y la diabetes tipo 1 mantienen una relación estrecha, principalmente por su origen autoinmune y por factores genéticos compartidos. Ambas son enfermedades crónicas que suelen aparecer en la infancia o adolescencia, aunque también pueden diagnosticarse en la edad adulta.
La celiaquía es una enfermedad autoinmune en la que la ingestión de gluten provoca una respuesta del sistema inmunitario que daña el intestino delgado, dificultando la absorción de nutrientes. La diabetes tipo 1, por su parte, se produce cuando el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas, responsables de la producción de insulina, lo que provoca un aumento de la glucosa en sangre.
La principal relación entre ambas enfermedades se encuentra en la predisposición genética. Comparten ciertos genes del complejo HLA, especialmente los haplotipos HLA-DQ2 y HLA-DQ8, que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes. Por este motivo, las personas con diabetes tipo 1 tienen una probabilidad significativamente mayor de padecer celiaquía en comparación con la población general.
Además, la presencia simultánea de ambas enfermedades puede influir en el control glucémico. En personas con diabetes tipo 1 y celiaquía no diagnosticada, la mala absorción de nutrientes puede provocar hipoglucemias frecuentes y dificultad para mantener niveles estables de glucosa. Tras el diagnóstico de celiaquía y la adopción de una dieta sin gluten, suele mejorar la absorción intestinal, lo que puede requerir ajustes en las dosis de insulina.
Debido a esta relación, se recomienda realizar cribados periódicos de celiaquía en personas con diabetes tipo 1, incluso aunque no presenten síntomas digestivos, ya que la celiaquía puede ser silenciosa.
En conclusión, la celiaquía y la diabetes tipo 1 están estrechamente relacionadas por su base autoinmune y genética. Un diagnóstico precoz y un manejo adecuado de ambas enfermedades son fundamentales para evitar complicaciones, mejorar el control metabólico y garantizar una mejor calidad de vida.
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