Cambio en el índice de masa corporal tras el diagnóstico de Enfermedad Celíaca

Ángela Lara Hernández. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética.


Tras las vacaciones de navidad la preocupación por el haber comido de más es el punto más recurrente en muchos casos y las personas celíacas no son diferentes en ese punto. Por ello os traemos un artículo científico que aborda el cambio en el índice de masa corporal tras el diagnóstico y la aplicación de la dieta libre de gluten.

En este estudio los autores querían averiguar cómo cambia el índice de masa corporal (IMC) en personas con enfermedad celíaca después de comenzar una dieta sin gluten (DSG), y qué factores se asocian con esos cambios.

  • Se trata de un estudio retrospectivo: los investigadores revisaron datos de pacientes ya diagnosticados con celiaquía en la Universidad de Pécs (Hungría).
  • Recogieron información de 192 pacientes: su sexo, edad, cómo se presentó la enfermedad (clásica o no clásica), resultados de biopsia intestinal, presencia de síntomas fuera del intestino (“extraintestinales”), así como su IMC en el momento del diagnóstico y durante diferentes seguimientos después de seguir la dieta sin gluten.
  • Dividieron el seguimiento en tres períodos: corto, intermedio y largo plazo, para ver cómo evolucionaba el IMC en cada uno. 
  • Hicieron análisis estadísticos para comparar cómo variaba el IMC desde el diagnóstico, y cuáles de las características clínicas se relacionaban con esos cambios. 
  1. Aumento del IMC
    • En promedio, el IMC subió significativamente después de comenzar la dieta sin gluten. Incluso en el seguimiento a corto plazo ya se observó un incremento. 
    • Aunque aumentó, el IMC medio se mantuvo dentro de lo que se considera “rango normal” para la mayoría de los pacientes. 
  2. Diferencias según el sexo
    • Los hombres tenían un IMC más alto que las mujeres tanto en el diagnóstico como durante el seguimiento. 
    • Esa diferencia se mantuvo en todos los períodos (corto, medio y largo plazo). 
  3. Diferencias según la forma de presentación de la celiaquía
    • Los pacientes con una forma “no clásica” de la enfermedad (es decir, que no tenían todos los síntomas típicos intestinales) tenían un IMC más alto al diagnóstico que los que presentaban la forma “clásica”. 
    • Esa diferencia también persistió a largo plazo: los pacientes “no clásicos” alcanzaron un IMC medio más elevado tras años con dieta sin gluten que los pacientes clásicos. 
  • El hecho de que el IMC suba tras comenzar la dieta sin gluten es algo común, probablemente porque al eliminar el gluten, el intestino mejora su capacidad de absorber nutrientes, lo que puede llevar a un aumento de peso. 
  • No obstante, un aumento de peso no siempre es algo bueno, dependiendo del paciente: por ejemplo, si ya tenía peso normal o elevado, podría conllevar riesgos. 
  • Además, los autores advierten de que el tipo de aumento (qué proporción es grasa y qué proporción es músculo) puede importar mucho para la salud a largo plazo. 
  • Identificaron que el aumento de IMC es especialmente marcado en hombres y en pacientes con celiaquía no clásica, lo que sugiere que estos grupos podrían necesitar un seguimiento nutricional más cuidadoso. 

Importancia práctica

  • Para pacientes recién diagnosticados, es útil saber que no solo se puede ganar peso, sino que esto es algo bastante frecuente, incluso en poco tiempo.
  • Los equipos médicos (gastroenterólogos, nutricionistas) deberían tener en cuenta estas tendencias para dar recomendaciones personalizadas: no basta con decir “sigue la dieta sin gluten”, también hay que vigilar el peso y la composición corporal.
  • Sería bueno que los pacientes sepan que un aumento de IMC no significa necesariamente que algo vaya mal, pero sí vale la pena controlarlo, especialmente en los casos con más riesgo.

Y tú, ¿notaste cambios en tu peso después del diagnóstico?

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